En el momento en que se imprime un dibujo, algo cambia. Sale del entorno controlado de Autodesk Vault y entra en el mundo real: talleres, proveedores, mesas de inspección de calidad. A partir de ese momento, el dibujo puede quedar desfasado silenciosamente sin dejar de parecer perfectamente válido.
Esa brecha es peligrosa.
Fabricar piezas a partir de planos desactualizados no solo genera confusión. Provoca retrabajos, desperdicio de material, retrasos e incluso problemas de calidad muy costosos. Y en la mayoría de los casos, estos errores no ocurren porque alguien haya ignorado una regla, sino porque nadie pudo responder con seguridad a una pregunta muy sencilla:
¿Sigue siendo este el plano correcto para usar?
En dos entradas anteriores del blog de Marco se analizaba este problema desde distintos ángulos:
Ambos giran en torno al mismo momento de incertidumbre.
Cuando alguien coge un dibujo en producción, no está pensando en estados del ciclo de vida ni en historiales de versiones en Autodesk Vault. Están intentando responder a una pregunta práctica bajo presión de tiempo:
¿Puedo trabajar con este plano con total confianza?
Los códigos QR parecen una solución atractiva porque crean un puente entre el papel y los datos digitales. Pero un código QR por sí solo no resuelve nada. Solo activa lo que sucede después.
El verdadero valor está en ese siguiente paso.
Muchas empresas asumen que si los empleados del taller o los proveedores pueden acceder a Autodesk Vault, el problema está resuelto.
En realidad, esto a menudo crea nuevos riesgos.
La mayoría de las personas que trabajan con dibujos nunca deberían tener que
Esto se aplica especialmente a los proveedores, pero es igualmente cierto a nivel interno.
No se trata de un problema de acceso. Es un problema de decisión.
En lugar de enlazar el código QR directamente a Vault, se puede adoptar un enfoque diferente.
El código QR del plano apunta a una aplicación web. Cuando se escanea, la aplicación se conecta de forma segura a Autodesk Vault en segundo plano y verifica si la versión del plano sigue siendo la versión más reciente liberada.
Lo importante no es la aplicación en sí, sino lo que permite:
Cualquier persona, interna o externa, puede verificar un plano
– sin acceso a Vault
– sin conocimientos de Vault
– sin riesgo de uso incorrecto
La complejidad permanece oculta.
El resultado es claro.
El resultado es intencionadamente sencillo
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Si el dibujo es actual, el usuario recibe una confirmación clara y puede seguir trabajando: |
Si ya no está actualizado, la advertencia es inmediata. La producción puede detenerse antes de que se pierda material, tiempo y dinero: |
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Sin búsquedas. |
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Los planos obsoletos no son un riesgo teórico. Son una fuente recurrente de errores de alto coste en entornos de producción reales.
Al trasladar la responsabilidad de la verificación de las personas a un sistema de comprobación específico, el proceso se vuelve más seguro y predecible, sin obligar a cada participante a convertirse en un experto en bóvedas.
Los códigos QR son simplemente el punto de entrada. El valor real procede del diseño de lo que ocurre después del escaneado, para que la decisión correcta sea inevitable.
Si los dibujos obsoletos son un riesgo recurrente en su entorno, la pregunta no es:
La verdadera pregunta es:
¿Disponen las personas que utilizan los planos de una forma clara e inmediata de verificar que son correctos sin acceder a sistemas que nunca debieron utilizar?
Esta perspectiva suele conducir a soluciones más sencillas y seguras que añadir más capas de control.
Y en la fabricación, la sencillez suele ser la forma más eficaz de reducir riesgos.